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lunes, 2 de noviembre de 2009

Yo también soy llorica

Puedo ser dura, empática, justiciera, cariñosa, castigadora, comprensiva, impasible, emocional, sarcástica, dulce, hiriente, conciliadora, soberbia, paciente o rencorosa, pero está claro que también soy llorica.

  • Lloriqueo cuando veo que a mi alrededor se asientan hordas de analfabetos y tarados.
  • Lloriqueo cuando siento impotencia ante las injusticias que provocan esa falta de seso.
  • Lloriqueo cuando compruebo la hipocresía de individuos incapaces de darse cuenta de los errores tan grandes que cometen.
  • Lloriqueo cuando el sentido del humor se pierde, la ironía se malinterpreta o se utiliza incorrectamente para realizar abusos que hacen que el sentido del humor se pierda y la ironía se malinterprete.
  • Lloriqueo cuando se hace evidente que la gente ya no sabe leer. Ni escribir. Ni argumentar.
  • Lloriqueo cuando siento que necesito atención y lloriqueo más al recibirla por lloriquear.
  • Lloriqueo cuando descubro que soy incapaz de alejarme de todo eso porque hay personas que me atan y por las que estoy dispuesta a lloriquear, patalear y rabiar lo que haga falta.

lunes, 27 de julio de 2009

Yo, clon

¿Existen clones auténticos en la naturaleza?

Sí.

Un tema tan peliagudo como este podría haber sido resuelto de modo simple con esta pregunta y esta respuesta. Sin embargo, es imposible olvidar el antropocentrismo que nos mueve y nos engloba, así que esta pregunta, obviamente, no se puede resolver con una respuesta tan sencilla.

La clonación humana, ¿es posible?

Depende.

Lo sé, es una respuesta muy gallega, pero ahora mismo es la más adecuada. Depende de qué se entienda por clonación. ¿Clones genéticamente idénticos? Sí, se puede. ¿Clones sensu stricto? No.

¿Qué es un clon?

Hay dos formas de definir un clon, siendo ambas correctas:

  • Individuo o conjunto de individuos genéticamente idénticos a aquél del que proceden.
  • Copia idéntica de un organismo


Estas dos definiciones, tan parecidas, tienen un matiz muy importante que las diferencia en un aspecto concreto. Según la primera, los gemelos monocigóticos univitelinos serían clones, pero si aplicamos la segunda definición, esto no sería así.

¿Por qué los gemelos idénticos no deberían ser considerados clones?

El genoma del cigoto es constante en todas sus células, salvo excepciones puntuales que ya comentaré algún día. Cuanto más tardía sea la división mitótica del mismo para dar lugar a dos individuos independientes, mayor será el parecido de estos; sin embargo, nadie duda que el genoma sigue siendo el mismo aunque la división sea temprana. ¿Por qué estas diferencias tan marcadas, entonces?

La genética no existe sin el ambiente. Considerar ambos conceptos por separado a menudo supone un grave error. Sin ir más lejos, solo pensando en el desarrollo que sufre un embrión ya nos encontramos con un par de efectos que tienen una importancia suprema a la hora de determinar el destino molecular del individuo:

  • Norma de reacción: se trata del patrón de expresión fenotípica según los ambientes en los que se expresa un mismo genotipo. Esto implica que no siempre que se poseen unos genes concretos se va a obtener un fenotipo exactamente igual derivado de esos genes. El útero materno, incluso en el caso del mismo saco placentario, no conforma un ambiente único, puesto que cada embrión se asienta en un punto diferente, con sus respectivas condiciones, por sutiles que sean las variaciones de las mismas.
  • Ruido de desarrollo: son los sucesos aleatorios que tienen lugar durante el desarrollo de un individuo. A medida que un ser humano evoluciona desde cigoto a embrión, y de embrión a feto, se va enfrentando a diferentes sucesos únicos que influyen en un sentido u otro en la expresión génica. La probabilidad de que estos sucesos aleatorios sean exactamente los mismos, incluso en dos criaturas gestadas en el mismo vientre al mismo tiempo, es muy baja.


Estos dos factores son los causantes de que los gemelos no posean las mismas huellas dactilares.

¿Por qué no hemos obtenido hasta ahora clones perfectos?

Hay varias razones. Las principales son las descritas anteriormente: es imposible reproducir el ambiente de gestación de un embrión concreto, a no ser que se haga de manera externa, en condiciones completamente controladas, cosa que todavía no es posible.

Además, a diferencia de los gemelos univitelinos, la clonación de embriones no se hace sobre el mismo óvulo del que procede el individuo original, por lo que las mitocondrias que poseerá este clon no derivarán del mismo conjunto. Esto es especialmente relevante en el caso de ciertas enfermedades, que dependen del porcentaje de mitocondrias sanas/mutadas.

Las mitocondrias se heredan del citoplasma del óvulo que, a su vez, ha sufrido un proceso reduccional (cuello de botella). Esto implica que no todos los óvulos de una misma mujer tienen el mismo porcentaje de tipos mitocondriales, por lo que, por simple probabilidad, alguno de ellos puede tener mayor cantidad de mitocondrias enfermas y otro sanas. Un solo óvulo se encarga de proporcionar todo el conjunto mitocondrial que tendrán las células de un individuo. Cada célula, a su vez, habrá recibido un subconjunto aleatorio de mitocondrias, lo que hará que algunas células/tejidos/órganos no tengan el mismo porcentaje de mitocondrias mutantes que los demás.

Hay otro factor similar y que cada día adquiere mayor relevancia: la epigenética. Describe todos aquellos factores no genéticos que pueden ser heredables o influir en la expresión génica y, como consecuencia, en el desarrollo del individuo. En estos factores se pueden incluir proteínas citoplasmáticas que se distribuyen en diferentes porcentajes entre las células hijas, metilaciones del ADN, impronta genómica, etc.

Un tercer punto también a tener en cuenta es la inactivación del cromosoma X que se produce en las mujeres. Todas las hembras de mamíferos somos mosaicos genéticos, puesto que de manera aleatoria y para compensar la dosis génica, uno de nuestros cromosomas X se inactiva en nuestras células en estadíos tempranos. Esto hace que ciertos tejidos que proceden de una célula con un cromosoma X sano inactivo manifiesten enfermedades para las que un genotipo concreto sería heterocigoto.

Todo esto no se puede reproducir (todavía) en condiciones experimentales, lo que hace que cada persona sea todavía más única.

¿Cómo se crea un clon?

Para generar un clon humano sería necesario utilizar un óvulo anucleado (previamente se le ha retirado el núcleo con una microjeringa), preferiblemente del mismo individuo (en este caso tendría que ser mujer) o de su madre, si queremos incrementar las probabilidades de que los mecanismos epigenéticos que sufrió el ser a clonar y/o las mitocondrias que recibió sean lo más similares posibles. A ese óvulo se le inyectaría el núcleo de una célula adulta del individuo original. Con ciertos estímulos, un óvulo con la dosis génica adecuada (23 pares de cromosomas) ya es capaz de generar un organismo completo sin necesidad de esperma.

Esta metodología, sin embargo, presenta algunos daños colaterales, puesto que los telómeros de los cromosomas adultos están más desgastados tras sucesivas replicaciones y no se corresponderían con la edad adecuada a una célula joven. Además, todos esos procesos pueden haber acumulado pequeños errores (mutaciones) que harían que el ADN final del clon no fuese exactamente igual al del ser originario.


¿Cuál es la mayor controversia respecto a los clones?

En este apartado podríamos hablar de los mil y un horrores que se le pueda ocurrir a cualquiera: modificaciones genéticas para desarrollar soldados hiperdisciplinados, generación de trabajadores dóciles y eficientes, obtención de criaturas monstruosas o angelicales... Sin embargo, esto es, ahora mismo, pura ciencia ficción.

Para empezar, la clonación en sí no lograría estos despropósitos, puesto que primero tendrían que derivar de una muy radicalizada eugenesia. No se podrían obtener miles de clones de un soldado perfecto sin haber conseguido antes a ese soldado perfecto; es más, con todo lo que ya he explicado, queda bastante claro que no se podrían lograr clones exactos de dicho soldado (eso sin olvidar que un bebé tiene que ser gestado en un vientre y su desarrollo todavía no se puede acelerar).

Otra de las teorías de conspiración mundial que tanto han llegado a los oídos de la gente (y al haber mencionado la eugenesia es imposible dejarla de lado) es la creación de un clon idéntico de Hitler (Godwin wins!). Señoras, señores, demás entes... seamos serios. Si no es posible obtener un clon exacto, si no estamos en la misma época, si la situación socioeconómica no es la misma y si hemos aprendido algo de la Historia, ¿de verdad creen que es posible que se repitiese el holocausto porque un par de fanatiquillos creyesen que han reproducido al mismísimo Führer?

Ya para terminar con esta aburrida disertación sobre clones y monstruitos, podríamos intentar imaginar un futuro dominado por copias idénticas, mejoradas gracias a avanzadas tecnologías que todavía no existen, con división de roles según el genotipo o, quizá tras varias revoluciones y reivindicaciones o, incluso, desastres genético-sociales, un único genotipo dominante, maravilloso, adaptado a cualquier condición, puramente endogámico...

... que sufriría una extinción masiva en el momento en el que cambiasen las condiciones de nuestro pequeño planeta.

La fantasía y la imaginación son las que hacen posible la investigación; la realidad es la que hace posible la ciencia.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Planeta virtual

Internet se ha convertido en un reflejo de la sociedad actual. Esta frase, tan frecuente hoy en día, está llena de matices. La red no es simplemente un reflejo, es una sociedad parcialmente nueva, dinámica y cambiante, donde aparecen representados tanto colectivos reales y habituales como comunidades emergentes que no tendrían cabida en el mundo físico que nos rodea. Cuando me detengo a reflexionar sobre esto, siempre pongo como ejemplo al Menéame, tanto por la cantidad de usuarios que tiene (lo cual permite elaborar ciertas estadísticas medianamente fiables) como por el tiempo que invierto en esa web. Si observamos por un momento el funcionamiento del sitio, encontraremos equivalentes sociales de casi cualquier cosa.

· Núcleos
Uno de los efectos de la convivencia es la formación de pequeñas o no tan pequeñas agrupaciones de personas/usuarios particularmente afines. En algunos casos, los grupos formados se jerarquizan, sin necesidad de que exista un líder nato, puesto que a veces el que se erige a sí mismo como líder no es más que un muñeco al que el resto manipula; en otros casos, existe un cierto equilibrio, donde todos tienen voz y voto y prevalece el respeto mutuo. Algunos pseudonúcleos que se llegan a formar son, incluso, transitorios, similares a los grupos de personas que olvidan sus rencillas personales en momentos dramáticos o futbolísticos.
· Alteradores:
En toda sociedad pacífica siempre termina apareciendo un elemento de ruptura, que se encarga de quebrar el ambiente distendido sembrando el caos y el conflicto. Estos individuos no reflexionan antes de generar una discusión, o reflexionan demasiado. Su única finalidad aparente es desviar la atención hacia sí mismos e intentar denostar al resto, con poca educación unas veces o con exceso de ella para poder hacer de víctimas si su objetivo no se cumple. Estos últimos tienen seguidores que se dejan deslumbrar por frases vacías, así como detractores que no se dejan engañar por sus métodos enrevesados. Los provocadores natos, que a menudo caen en el insulto y la descalificación, son mucho menos peligrosos, puesto que se dejan en evidencia y la propia sociedad procura eliminarlos.
· Anónimos:
Si bien esto es algo que se puede dar en el mundo real™, en el caso de la red es exageradamente frecuente. Son individuos se amparan en el anonimato de un nick para generar el caos como los alteradores, pero van más allá todavía. Nunca dan la cara, su cobardía es suprema y sus métodos más rastreros, si cabe. Se dedican a navegar acariciando los límites entre lo legal y lo ilegal, cuando no los atraviesan drásticamente. Son perversos y, probablemente, desequilibrados. No está claro ni siquiera que posean un objetivo, puesto que eso podría exceder sus capacidades. Por su culpa estamos sumidos en debates sobre la necesidad de filtrar contenidos o controlar el tráfico en internet.

Pero no todo es negativo en esta sociedad virtual en la que estamos sumergidos. Gracias a la globalización existente, aparecen formas de relacionarse que no solo sustituyen a las reales, sino que las complementan.

· Amistades:
Es sabido por todos que la red permite contacto entre las personas sin el mismo compromiso que se genera en la interacción física. No hay miradas incómodas, ni las mismas obligaciones. Uno puede expresar libremente sus miedos, inquietudes o deseos gracias a ese anonimato del que otros abusan, creando vínculos con usuarios que pueden satisfacer parcialmente las necesidades de relacionarse con otros individuos. Es el paraíso de los tímidos, capaces de mostrarse abiertamente y sin complejos, para terminar conociendo a otros como ellos y formar núcleos estables. Otra de las ventajas de internet respecto al mundo físico es la posibilidad de comunicarse a distancia, instantánea y simultáneamente con varias personas, lo cual permite generar amistades que se mantienen a miles de kilómetros con una facilidad pasmosa.
· Familias:
No, no es un concepto mafioso. Las familias reales están compuestas por individuos que comparten lazos de sangre y parentesco, impuestas y no elegidas. Esto no las convierte necesariamente en no deseadas, pero limita la potencialidad de este núcleo de personas. En la red, sin embargo, cuando la amistad llega más lejos, cuando los alias ya no son simplemente apodos y hasta se ha traspasado la barrera virtual para mostrarse físicamente, aparece una nueva agrupación, más sólida, que se podría denominar familia. Este núcleo genera conflictos, diversión, preocupación y todas las emociones posibles, siendo mucho menos estanco que una familia normal. Los individuos que la conforman no están atados por un compromiso, pudiendo incorporarse o abandonarla en cualquier momento, pero los lazos que se han formado son más difíciles de romper, hasta el punto de que un grupo de palabras escritas por un simple nick en la pantalla pueden producir más reacciones en nosotros de las que cabría esperar. La familia es dura, sincera, pero está ahí cuando hace falta, prestando apoyo incondicional y haciendo nuestra vida un poco más completa.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Fábula invernal

Un granjero se encontró un día a un pequeño angelito enganchado en un árbol. Era del tamaño de una mariposa, pero su color dorado resaltaba sobre el fondo blanquecino de la nieve que cubría los abetos.

El granjero se lo llevó a su casa, lo puso junto al fuego para que entrase en calor y le hizo una camita a su medida. El angelito, satisfecho, obsequió al amable aldeano con las insólitas narraciones de sus aventuras a lo largo de la Historia.

Día tras día, iban trabando amistad, pues el hombre antaño se sentía solo y el angelito estaba cansado de recorrer mundo. Sin embargo, una noche, el granjero se acercó sigilosamente a la camita del ángel y le cortó las alas.

A la mañana siguiente, el pequeño angelito había desaparecido y el hombre volvió a quedarse solo.

Años después, en la época de las nieves, recibió la visita de otro ángel que, enfurecido, le preguntó el porqué de aquella terrorífica acción.

- Tenía miedo de que un día se marchase y volviese a sentirme solo - contestó el granjero.

- Pues hiciste lo único que podías hacer para apartarlo de tu lado: robarle la libertad.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Nunca hemos bailado

Llevaban meses con aquella rutina. Cada viernes, a la misma hora, se veían en el mismo lugar, compartiendo risas, caricias e inquietudes. Los sábados, cena y cine; los domingos, café con los amigos. Durante la semana se enviaban tiernos mensajes y dulces besos, como anticipo a sus fines de semana juntos.

Con el tiempo, las risas disminuyeron, las caricias se volvieron repetitivas y comenzaron los pequeños silencios. Las cenas ya no eran divertidas y el café con los amigos servía de tranquilizadora evasión.

El último viernes que pasaron juntos transcurrió sin reproches ni dramatismo. Ella encendió un cigarro sentada en la cama y dejó que el humo fluyese hasta desvanecerse, observándolo en silencio. Se vistió al terminar y caminaron juntos hasta la salida.

En la calle, tras despedirse, una última frase: nunca hemos bailado.

Sus pasos los alejaron, mientras formaban en su mente la imagen de lo que jamás habían sido capaces de compartir...

La compañía del silencio

Luces a medio gas, calma en la penumbra. Una mente libre, un cuerpo atado. Escucho los susurros de la imaginación mientras persigo esperanzas semiocultas en los sueños. Ni un tic-tac que rompa el ritmo inexistente del paso del tiempo.

Soledad terrorífica y deseada que se fusiona con el anhelo de echar a volar, truncado por unas alas rotas. Un latido me despierta, ansioso, contenido, emergente... siento, luego existo.

martes, 28 de octubre de 2008

La televisión afecta a los ¿niños?

Recuerdo que, durante mi infancia, veía a menudo series donde los protagonistas, ya fuesen dibujos o no, intentaban salvar el mundo. Ellos eran los buenos luchando contra los malos, villanos de miradas crueles y métodos poco ortodoxos. Esos seres perversos, tan fácilmente identificables, eran derrotados y desterrados, devolviendo la paz al pueblo/planeta/universo hasta que apareciese otro ser malvado al que enfrentarse de nuevo.

Era ficción; veíamos la tele, jugábamos a ser héroes y ahí terminaba el cuento. Hoy en día vamos camino de ser incapaces de delimitar la línea que separa el mundo real del imaginario.

Últimamente abundan las olas de justicieros. Todos quieren ser como los héroes de su infancia: vencer a los malos para salvar a los buenos. Enseguida etiquetan al villano, generando movimientos a favor de su linchamiento. Se erigen a sí mismos como defensores de la paz y la verdad absoluta, escribiendo desde sus asientos sobre la decadencia de la justicia y la necesidad de actuar contra la impasividad de la sociedad.

No son niños; si lo fueran, entenderían que la ficción es solo eso, ficción. En la vida real, no todos los villanos son tan perversos ni todos los héroes tan honrados y serviles. La justicia que costó tantos siglos conseguir, estos nuevos defensores de la humanidad la derriban con una facilidad pasmosa, argumentando que el mal debe ser erradicado (cual fiel fanático bíblico) a cualquier precio.

La culpa no es de la televisión, por supuesto; la he utilizado como ejemplo ilustrativo, pero solo es uno más de los muchos que podemos encontrar si observamos un poquito lo que nos rodea.

Somos seres subjetivos, que condenamos sin juicios ni pruebas. A veces, incluso, somos los malos de la película, en lugar del salvador tan idolatrado por las masas.

lunes, 20 de octubre de 2008

Menéame no es una ONG

Esta aseveración se observa de manera recurrente en ciertos comentarios desde hace una temporada. Los usuarios realizan envíos para salvar a niños, mascotas, a personas falsamente condenadas... Si no reciben votos positivos, los que las envían protestan; los que la menean increpan a los que votan negativo por su falta de corazón; los que no estamos de acuerdo con esta clase de meneos explicamos que existen razones muy válidas para mantener nuestra postura.

El origen de la fama:

Menéame comenzó como un lugar al que enviar historias originales, novedades en el mundo de la tecnología o la ciencia, textos que no se podían leer en otras fuentes más habituales. Su buena acogida hizo que se fuese masificando, especialmente gracias a este hecho: poder ver cosas que no aparecen en los diarios de mayor tirada, información relevante, curiosa, o incluso un poco friki.

Una vez que alcanzó esta fama, empezaron a intentar aprovecharse de ella: autobombistas y spammers, karmawhores, lectores de periódicos online... A medida que aumentaba el número de usuarios, la portada de Menéame iba convirtiéndose en una especie de Google de noticias (si no está en Menéame, es que no existe), haciendo que se perdiese parte de su esencia.

El morbo y la sensibilidad del lector:

Teniendo en cuenta estos factores, es fácil de comprender la proliferación de envíos que pretenden lograr "buenas causas". Los objetivos pueden ser muy nobles (realmente quieren ayudar y utilizan esa web como medio para promocionarlas) o menos nobles (esta noticia activará la sensiblería de la gente, llegará a portada y me subirá el karma), pero el resultado puede ser todo lo contrario. Saturar la portada de Menéame con "noticias" para ayudar a desconocidos, campañas de protesta y demás cosas de este tipo solo sirve para que se pierda la fama y la credibilidad conseguida gracias a todo el esfuerzo anterior, que se basó en historias de un tipo muy diferente.

Como último punto, recalcar que existe también una posibilidad aún peor: que todas estas campañas sean bulos, engaños para conseguir dinero, visitas a webs o, simplemente, karma. Eso hace peligrar todavía más la ideología en la que se basó la construcción de Menéame.

Una pena.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Susurros de evocación

El otro día, viendo un anime por recomendación de una meneanta, me fijé en una de las frases que pronunció uno de los personajes: ¿cuando dejaste de contarme las cosas?

Inevitablemente, mi menté voló a una época anterior, donde yo misma me hacía esa pregunta, como si proyectase a otra persona en una imagen holográfica, con mis palabras, mi voz y mi idea de esa persona. ¿Era yo la que había dejado de hablar? ¿Era él? ¿Lo habíamos hecho ambos?

¿Cuál es el punto de inflexión en el que cesan las palabras? ¿Cuándo comencé a guardarme lo que me importaba?

El silencio es un regalo; compartir momentos sin perturbaciones externas, salvo el suave sonido de la respiración o del movimiento. El silencio autoimpuesto es una maldición.

Nota: no, no es una serie anime con elevada carga filosófica ni profundidad argumental, pero una sola frase puede evocar sensaciones que a priori habrían pasado inadvertidas, diluyéndose en el recuerdo hasta no quedar nada más que un susurro ahogado, un pensamiento evaporado...

viernes, 18 de abril de 2008

Las cosas buenas de la vida

Es un título un poco tópico, soy consciente de ello, pero preciso. A veces hay que reflexionar un poco para pensar qué es aquello que, de manera a veces imperceptible, aporta a nuestra vida mediocre un instante de calidad. Algunas son tan simples como las que siguen:

- Sentir el agua resbalar por la piel (en la ducha, al lavarse las manos o durante las lluvias de verano).
- Meterse en una cama con sábanas recién planchadas.
- Llegar a casa una tarde soleada y coger una cerveza muy fría de la nevera.
- Sentarse en una silla reclinable con la ventana abierta en primavera mientras lees un libro.
- Poner la canción que llevas todo el día deseando escuchar.
- Bajarte el último capítulo de tu serie preferida y verlo en el momento, sin anuncios, sin pésimos doblajes y pudiendo detenerlo cuando te apetezca levantarte.
- Leer las noticias en internet antes de que salgan en el periódico.
- No madrugar un sábado por la mañana, especialmente si es invierno y hace mucho frío.
- Sentir la lluvia en los cristales cuando estás acostado (es más tópico todavía, pero... ¿puede no gustarle a alguien?).
- Hacer algún comentario que los demás aprecien (todos necesitamos sentirnos valorados).
- Las fundas nórdicas durante las noches invernales.
- Los helados.
- Pisar las hojas caidas de los árboles en otoño.
- Tirarse sobre la hierba durante las vacaciones con el único sonido de fondo de unas cigarras y un petirrojo.
- El olor del mar.
- Buscar formas a las nubes de manera inconsciente.
- Que llueva y alguien haya ido a llevarte un paraguas.
- Escribir todo lo que tengas que contar para que alguien lo lea.


 
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